lunes, 25 de abril de 2016

Liqudo Cefalorraquídeo (LCR)

Líquido Cefalorraquídeo
El líquido cefalorraquídeo, conocido como LCR, es un líquido de color transparente, que baña el encéfalo y la médula espinal. Circula por el espacio subaracnoideo, los ventrículos cerebrales: la piamadre, la duramadre y la aracnoides y el canal medular central. El LCR es producido en un 70 % en los plexos coroideos de los cuatro ventrículos cerebrales, sobre todo los laterales y 30 % en el epéndimo. Un adulto tiene 150 ml de éste y se renueva cada 3 o 4 horas.
Actúa como un cojín protector contra golpes fuertes ya sean en el cráneo o en la columna y a pesar de que es claro e incoloro, está compuesto principalmente por agua, sodio, potasio, calcio, cloro, sales inorgánicas (fosfatos) y componentes orgánicos (gliales).

Función
La función del líquido cefalorraquídeo es la de proteger, alimentar, lubricar, ayudar en la función eléctrica al sistema nervioso central, entre otras. O sea proporciona el medio más adecuado para la supervivencia y función del principal sistema de coordinación y comunicación del cuerpo humano. Tanto el cerebro como la médula espinal son los órganos más protegidos del cuerpo, contenidos dentro del armazón del cráneo y de la columna vertebral respectivamente y fortificado por una gran cantidad de músculos y ligamentos. El sistema nervioso central es un sistema semi-cerrado, guardado por el maravilloso mecanismo de la barrera hemato cefálica, un tejido muy especializado, que también gracias a su permeabilidad especifica aísla eficazmente la circulación del líquido cefalorraquídeo de los demás líquidos del cuerpo, como la sangre venosa, la arterial, de la linfa y del líquido extracelular, al mismo tiempo que permite una comunicación esencial y selectiva con ellos.

Composición.
Aunque para su producción se utiliza la materia bruta del plasma sanguíneo, su composición difiere de su origen en la composición de electrolitos y en el hecho de que esta relativamente exento de proteínas. Su producción esta clasificada como secreción más que como un simple filtrado. También existen componentes no celulares y algunas macromoléculas. La composición del LCR es principalmente agua con algunos elementos disueltos como: Glucosa: El alimento del cerebro. Sus niveles son inferiores a los del LEC. El cerebro debe de sacrificar gran parte de la función corporal, para conservar sus niveles de alimentación esenciales constantes. Ácido mono carboxílico. Aminoácidos. Son transportados a través de la BCH por uno de los tres transportes, dependiendo de su estatus, como ácido neutro o base. Dependiendo de la dieta y del PH existe una competición en la entrada de aminoácidos al LCR. Por ejemplo el triptófano, compite con otros cinco aminoácidos neutros similares. El triptófano es el precursor en la síntesis cerebral de la serotonina, uno de los seis neuro-transmisores definidos. Un descenso en el aporte del triptófano al cerebro puede provocar un descenso similar en la cantidad de serotonina sintetizada en el cerebro. Un incremento de su provisión contribuye a la inhibición competitiva de otros aminoácidos neutros y esenciales. Ácidos nucleicos: Incluye transportes especiales para la adenina y nucleósi     dos Colina (amina) Hormonas Vitaminas: Predomina especialmente la del grupo B Electrolitos: El equilibrio electrolítico cerebral es también una homeostasis delicadamente mantenida. El LCR esta en libre equilibrio con el líquido intersticial cerebral, cuya firme composición es vital para el mantenimiento de la integridad funcional del cerebro. Otros valores del LCR son: Volumen: 150 ml. Peso específico: 1.007 PH: 7,35 Glucosa: 65 MG/100ml Cloruros (Nac1): 120-130 MEQ/1 Gamma globulina: 6-13% Proteínas totales (aminoácidos): Lumbar: 15-45 MG % cisternal 10-25 MG % ventricular 5.15mg% El líquido cefalorraquídeo tiene una presión y las venas tienen otra presión distinta. A menor riego sanguíneo hay mayor posibilidad de trastorno. Por ejemplo, en un dolor de cabeza hay falta de riego sanguíneo. Si la túnica o membrana del cráneo de cada sutura se abre y el líquido cefalorraquídeo no hace presión, la túnica se puede romper. En la flexión el cráneo se llena de líquido cefalorraquídeo, se ensancha por los laterales y se acorta en la parte antero-posterior. Flexión: el occipital desciende hacia atrás, las alas del esfenoides descienden hacia delante, ambas van en sentido contrario. Este movimiento se realiza gracias a la semi- articulación sincondrosis esfeno-basilar. En la extensión sucede que ambos van hacia arriba (el occipital y el esfenoides). Con el pulgar y el índice en las alas mayores del esfenoides, es decir, los dedos en las sienes, tenderán a bajar. Este es el movimiento correcto de flexo-extensión craneal. Las técnicas de la osteopatía craneal son de suma importancia y utilidad para normalizar los huesos del cráneo y la libre circulación del líquido cefalorraquídeo

Recolección de líquido cefalorraquídeo (LCR)
La recolección de líquido cefalorraquídeo (LCR) es un examen para analizar el líquido que rodea el cerebro y la médula espinal.
El líquido cefalorraquídeo actúa como un amortiguador, protegiendo el cerebro y la columna de lesiones. Por lo regular, el líquido es transparente. Tiene la misma consistencia que el agua. El examen también se utiliza para medir la presión en dicho líquido.
Forma en que se realiza el examen
Existen diferentes formas de obtener una muestra de líquido cefalorraquídeo. Una punción lumbar (punción raquídea) es el método más común.
Para llevar a cabo el examen:
·         Usted se acostará de lado con las rodillas encogidas hacia el abdomen y la barbilla pegada al tórax. Algunas veces, este procedimiento se realiza con la persona sentada, pero doblada hacia adelante.
·         Después de limpiar la espalda, el proveedor de atención inyectará anestesia local en la región lumbar.
·         Se introducirá una aguja espinal.
·         Una vez que se haya ubicado la aguja, se medirá la presión del líquido cefalorraquídeo y se recogerá una muestra de 1 a 10 mL.
·         Luego, se retirará la aguja, se limpiará la zona y se aplicará un vendaje sobre el sitio. Le pueden pedir que permanezca acostado por un corto período de tiempo después del examen.
Ocasionalmente, se utilizan rayos X especiales para ayudar a guiar la aguja hasta la posición apropiada. Esto se denomina fluoroscopia.
La punción lumbar con recolección de líquido también puede ser parte de otros procedimientos como una radiografía o tomografía computarizada después de que se ha introducido un medio de contraste en el LCR.
En raras ocasiones se puede utilizar otros métodos de recolección de líquido cefalorraquídeo.
·         La punción cisternal o suboccipital implica colocar una aguja debajo del hueso occipital (parte posterior del cráneo). Esto puede ser peligroso porque está muy cerca del tronco encefálico. Siempre se realiza con una fluoroscopia.
·         La punción ventricular se puede recomendar en personas con posible hernia cerebral. Este método se usa de manera muy infrecuente. En la mayoría de los casos, se realiza en el quirófano. Se perfora un orificio en el cráneo y se introduce una aguja directamente en uno de los ventrículos del cerebro.
El LCR también se puede recoger de una sonda que ya esté puesta allí, como una derivación o un drenaje ventricular.
Preparación para el examen
Será necesario que le dé su autorización al equipo médico antes de realizar este examen.
Posteriormente, usted debe planear descansar por algunas horas, incluso si se siente bien. Esto se recomienda para prevenir el escape de líquido alrededor del sitio de la punción. No será necesario que se acueste de espaldas todo el tiempo.
Razones por las que se realiza el examen
Este examen se hace para medir las presiones en el líquido cefalorraquídeo y para recoger una muestra de este con el fin de realizar pruebas adicionales.
Analisis del LCR



El análisis del LCR se puede utilizar para diagnosticar ciertos trastornos neurológicos. Estos pueden incluir infecciones (como meningitis) y daño cerebral o daño a la médula espinal. También se puede hacer una punción lumbar para establecer el diagnóstico de hidrocefalia normotensiva.

VIDEO.

jueves, 3 de marzo de 2016

EGO examen fisico-quimico

Examen General de Orina (EGO).
También denominado uroanálisis es un de las pruebas de gabinete más importante en la determinación del estado de salud de un paciente, ya que mediante este análisis se pueden determinar muchas características de funcionamiento en varios órganos internos.





Examen Físico.
El examen físico, como su nombre lo indica es analizar las características físicas de la orina tales como color, olor, aspecto, densidad.
(1)Color: El color normal va desde cristalino hasta amarillento oscuro y depende de la concentración de la orina.  No obstante, puede presentar una gran variedad de colores de los cuales cada uno sugiere alguna patología. La siguiente tabla describe algunos colores de la orina y sus diagnósticos diferenciales.



(2)Olor. El olor normal de la orina es denominada sui generis o aromático. Este puede variar de acuerdo a la ingesta de algunos alimentos y drogas. Un olor dulzón o a frutas se presenta en personas diabéticas. Un olor amoniacal se presenta cuando hay bacterias que contienen ureasa.
(3)Densidad. Refleja la capacidad del riñón de concentrar o diluir la orina. Ese valor compara la densidad de la orina a la densidad del agua destilada a igual temperatura y se mide con un refractómetro o una tira reactiva.

Valores Normales (V.N.)
R.N. = 1.012
Lactantes = 1.002-1.006
Adultos = 1.001-1.035
La densidad está disminuida en:
-Nefrosis crónica.
-Diabetes insípida.

La densidad está elevada en:
-Nefritis degenerativa.
-Fiebre.



Examen Químico.
En el examen químico se determinan los siguientes parámetros:
(1) pH. El pH normal se encuentra entre 4.5 y 8. Para la interpretación del pH hay que considerar las enfermedades y la dieta del paciente ya que la ingesta de muchas proteínas acidifica la orina y una dieta rica en vegetales la hace más básica. En el caso de una infección del tracto urinario por bacterias también se vuelve básica.

(2) Nitritos. Los nitritos no se encuentran en una muestra de orina normal. Son producidos por las bacterias, especialmente los gram negativos (a partir de los nitratos presentes en la orina) por lo que la presencia de nitritos indica una infección. Un resultado positivo debe ser comprobado mediante urocultivo.

(3) Glucosa. Normalmente el riñón reabsorba el 99.9% de la glucosa que se filtra en el glomérulo. En el caso de que la concentración de glucosa en sangre supera los 160 a 180 mg/dl el riñón ya no es capaz de reabsorber toda la glucosa sino una parte se excreta con la orina. (Los valores normales de glucosa en sangre en ayuno oscilan entre 70 y 100 mg/dl.)

(4) Cetonas. Son un tipo de desechos que se producen en el cuerpo durante la catabolización de la grasa. Una cantidad elevada de cetonas en la orina indica una producción elevada de carbohidratos a partir de grasa. Esto ocurre cuando existe una alteración del metabolismo de los carbohidratos (diabetes mellitus), una desnutrición o una pérdida elevada de carbohidratos (por ejempo por causa de vómitos). Hay tres diferentes tipos de cetonas en la orina; mediante las tiras se detecta únicamente el ácido acetoacético que supone sólo el 20% de estos compuestos.

(5) Proteínas. Aunque en la orina siempre hay pequeñas cantidades de proteínas (segregadas por el túbulo o filtradas en el glomérulo), una proteinuria significativa indica la presencia de alguna patología renal. Excepciones son las proteinurias originadas por la fiebre, deshidratación o ejercicio físico excesivo, y también la proteinuria ortostática. Las tiras son sensibles a la albúmina pero no a las globulinas ni la hemoglobina. Para detectar estas se debe hacer la prueba de precipitación con el ácido sulfasalicílico. El grado de turbidez de la solución obtenida determina la cantidad de proteínas que contiene.

(6) Bilirrubina. La bilirrubina es insoluble en agua. Para ser transportada en la sangre nesesita la albúmina como proteína transportadora; esta es la bilirrubina no conjugaga o "indirecta". Para poder excretarla, el hígado la hace mejor soluble en agua conjugándola con el ácido glucurónico: la bilirrubina directa o conjugada. La que se detecta con las tiras es la conjugada. Este parámetro puede ser el primer indicador de una enfermedad hepática. Una exposición de la orina a la luz puede degradar la bilirrubina y producir resultados erróneos.

(7) Urobilinógeno. Es el producto de la degradación de la bilirrubina en el intestino. Se reabsorba parcialmente por lo que es normal que se encuentra en cantidades pequeñas en la orina. Los valores normales se encuentran entre 0,1 y 1,8 mg/dl (1,7 y 30 µmol/l). Una excreción elevada a través de la orina se puede deber a una anemia hemolítica, inflamación intestinal, obstipación, problemas colestásicos, tumores hepáticos, daño hepático tóxico o insuficiencia cardíaca con daño hepático.

(8) Leucocitos. Pocas cantidades de leucocitos en una muestra de orina no son patológicas, especialmente en las mujeres donde a veces se trata de contaminación vaginal. Cantidades signifiativas pueden indicar una infección del tracto urinario o estructuras vecinas. Con las tiras se detecta la esterasa presente en los granulocitos; otras células en la orina no disponen de ella.

(9) Sangre. Se detecta la hemoglobina mediante la actividad peroxidásica del grupo hem; por eso el test no distingue entre hemoglobinuria, mioglobinuria y hematuria (=eritrocitos en la orina) por lo que se precisan otras pruebas en el caso de que la tira dé un resultado positivo.